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El compromiso de vivir en una comunidad otorga un cariz peculiar
a la vida monástica. La monja se compromete a seguir a Cristo en
una comunidad concreta, en un monasterio determinado, en un estilo de vida
específico y se vincula de por vida a unas hermanas con quienes
deberá compartirlo todo. La estabilidad es fuente de fecundidad
espiritual y es también aquello que convierte a la comunidad monástica
en una familia en la que las relaciones interpersonales son estables y
se fundamentan en un amor sincero.
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"¿Maestro, donde vives?" "Venid y ved."
Las jóvenes que desean formar parte de la comunidad pasan
un tiempo de oración y convivencia con la comunidad, para discernir
la autenticidad de su vocación
Una vez se ha hecho este discernimiento es aceptada como Postulante
y un tiempo más tarde empezará el Noviciado que es una época
de prueba durante la cual la joven, con la ayuda de una monja con experiencia
-la maestra de novicias- ha de integrarse a la comunidad y discernir si
su manera de ser se aviene a este estilo de vida y al modo de proceder
de la comunidad. por otra parte es un tiempo fuerte de formación.
Durante el periodo de noviciado aprenden a vivir como monjas en la oración,
el trabajo y la convivencia fraterna.
El juniorado es un período de tres a nueve años que
transcurre desde la emisión de los votos simples hasta la profesión
de los votos solemnes. Continúa la formación -básicamente
bíblica y teológica- pero es el momento de la progresiva
integración en la comunidad. En la profesión
solemne la joven recibirá la cogulla -signo de su consagración
a Dios total y definitiva- y entrará a formar parte de la comunidad
de una manera plena.
Las jóvenes que quieran conocer la vida monástica
pueden pedir información al tel. (973) 33.02.66 o E-Mail.
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